La
Comisión Delegada para la erección del Monumento al Gaucho, merece la
gratitud del país.
Rápida y ejemplar reseña
de la enorme, abnegada y patriótica labor que ha dado cima
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La idea de levantar un
monumento al gaucho se lanzó en el Congreso Rural de la Federación en la
ciudad de Florida, el año de 1919. El doctor Alejandro Gallinal, uno de
los más destacados miembros de esta Gran Asamblea de rurales, formuló allí
la moción siguiente: “Para que por suscripción popular se erigiese un
monumento al gaucho que sería ubicado en la capital de la República y
donado al Estado”.
Aun cuando la idea lanzada
tomó de sorpresa a la Asamblea, fue acogida con entusiasmo.
Por una de esas
confusiones instantáneas, sin análisis, que de un solo golpe llegan a
penetrar a lo hondo y a persuadir de la justicia que la idea encerraba,
todos los ciudadanos allí presentes aceptaron la proposición sin reservas
ni salvedades.
No podía ser de otro modo.
Este engendró de un
momento histórico que llamamos “gaucho” que vive en la conciencia
colectiva de los pueblos que oyen rumores del Paraná, del Uruguay y del
Plata, tomó forma intida e instantánea como placa a la que hiere un rayo
de luz, al oír la moción formulada. Todos se sintieron capaces de hacer
una “gauchada” acudiendo a que se diese forma material e imperecedora a
ese gran soldado desconocido, de la paz y de la guerra.
De inmediato la Federación
Rural buscó los hombres más capaces de llevar adelante su trabajo, y, al
efecto, a los grandes ciudadanos que habrán de constituir Comisión
Delegada encargada de dar forma concreta al pensamiento esbozado. Ocupaba
la primera vice-presidencia del Consejo Directivo de la Federación Rural
el docto don Juan Andrés Cachón, -actual y dignísimo Presidente- y a él le
tocó instalar a dicha Comisión en su sede.
Fueron distribuidos los
cargos de la misma en la forma siguiente: Presidente: Doctor Elías
Regules.
Tesorero: Doctor Alejandro
Gallinal.
Secretario: Don Manuel
Flores.
Días después esta Comisión
Delegada resolvía integrarse con los señores: Doctor Juan Zorrilla de San
Martín, Ing. Carlos A. Arocena y agrimensor señor Francisco J. Ros.
Comienza pues, en este punto (Mayo de 1919) la enorme, la benemérita,
abnegada e infatigable labor dela Comisión, que se prolonga múltiple, sin
descanso y llena en muchas ocasiones de dificultades hasta estos días en
que cumplida su misión, el monumento es una realidad, va a inaugurarse
cumpliéndose aquél voto que saliera de los labios y del corazón de los
patrióticos congresales de Florida. Todo homenaje que se rinda a esos
grandes ciudadanos constituyentes de la Comisión Delegada, será tibio y
nimio si se compara con el constante derroche de actividad, de celo y de
entusiasmo que han prodigado generosamente a través de esos largos ocho
años de trabajo.
Referirse aquí
minuciosamente a cuando esa Comisión ha hecho en ese lapso de tiempo,
sería escribir una página llena de ejemplaridad, una relación
confortadora. Pero esa historia minuciosa es larga, larguísima, como
fueron largos y múltiples los trabajos de esa Comisión Delegada. Cientos
de páginas llenan las actas concisas en que ha quedado huella fiel de la
obra realizada por la misma; y al recorrer ahora esas páginas, al volver
la vista hacia atrás, al extenderla desde la altura de la misión cumplida
por todo ese panorama de actividades, un sentimiento justiciero de
alabanza y gratitud va hacia esos beneméritos ciudadanos.
Esbocemos rápidamente,
breve y sumariamente, la historia de sus actividades.
En junio de 1919 recibe la
Comisión Delegada la primera consistente en $ 1.100 donados por los
herederos de don José M. Rodríguez.
Llama la Comisión a
concurso para un estudio “histórico-psicológico”del gaucho uruguayo;
extiende su propaganda y su recolección de fondos por todo el país, pide
colaboración de los diarios para anunciar el concurso citado; solicita en
una bella nota la autorización legislativa para levantar el monumento...
En julio de 1919 había
logrado ya contagiar de entusiasmo en pro de iniciativa a multitud de
personas y entidades en todo el ámbito del país; las donaciones siguen
afluyendo cuantiosas merced a las actividades de la Comisión; amplía su
acción nombrando subcomisiones delegadas en diversos puntos y remite
17.500 circulares dirigidas a los hacendados del país, redactada por el
doctor Elías Regules. En octubre del mismo año toma una resolución de gran
alcance, significación y eficacia, echándose sobre sí el enorme trabajo de
organizar un museo de objetos que puedan ilustrar a los escultores que
hayan de tomar parte en el concurso para la erección del monumento.
Esta labor está a cargo
especialmente de los señores Ros y Arocena.
En noviembre de 1919 se
resuelve invitar a las Sociedades Rurales federadas para que formen listas
propias y colaboren así a la colecta nacional. En este mismo mes, y
cerrado el concurso referido, la Comisión falla sobre los trabajos
presentados, declarando desierto el primer premio y otorgando dos premios
para los trabajos presentados bajo los lemas “Sarandi” y “Verdad”, de los
cuales resultaron ser autores respectivamente los señores. Arturo Scarone
y Juan Mesa. Va a terminar el año 1919 y la Comisión Delegada crea una
Comisión de colaboración y honor para la “Exposición Histórica del
Monumento al Gaucho” de la que forman parte los presidentes de diferentes
y prestigiosas entidades.
Han pasado pocos meses y
la labor realizada ya, es enorme. Corren días del mes de Enero de 1920 y
la colecta alcanza más de $ 46.0000, brillante resultado de una feliz e
intensa propaganda. La sumas siguen afluyendo gracias a los prestigios y a
las actividades de la Comisión Delegada, a punto tal, que otros meses
después, se han recolectado $ 51.000.
En Mayo 5 del año citado
se redactan las bases del concurso arquitectónico y escultórico y se
adopta el lema que ha de figurar en el frente principal del basamento del
futuro monumento. Poco después de aprobadas dichas bases, redactadas por
el Ing. D. Carlos Arocena, son aprobadas y se fija en $ 60.000 el valor
del monumento a los efectos del llamado a concurso. Para guía de los
escultores que a el se presenten se editan algunos fragmentos de “La
epopeya de Artigas” del gran poeta nacional Dr. Juan Zorrilla de San
Martín, en los que se hace semblanza de gaucho histórico. Este folleto es
distribuido ampliamente en el país y fuera de él para que los futuros
concursantes puedan orientarse y conocer el pensamiento base de la
realización monumental. Todas estas actividades múltiples y complicadas
llenan, completamente con la prosecución de la colecta durante el año
1920.
Sufre la Comisión Delegada
en lo primeros meses del año siguiente una irreparable pérdida con el
fallecimiento de su digno secretario D. Manuel Flores. Es la nota luctuosa
que se atraviesa en el camino rudo pero honroso de la Comisión. Pierde con
el distinguido miembro D. Manuel Flores a un distinguidísimo caballero
lleno de rectitud, de inteligencia y de prestigio. Alguien ha dicho en su
elogio que “era un gran gaucho, un verdadero gaucho”. El nombre de D.
Manuel Flores está escrito en los fastos de la Comisión Delegada con
letras de oro. Fue infatigable, tesonero y expertísimo colaborador; su
prestigio irradiaba de modo singular y sus características personales,
junto son su encendido fervor por todo lo nacional hicieron de él un
elemento insustituible.
Y en este momento en que
se disciernen merecidos honores a la Comisión Delegada justo es encomiar
y reverenciar el nombre de este miembro que desapareció antes dever
coronada la noble obra por la que luchó.
Corría el año 1921 y se
acercaba la fecha ( que fue prorrogada a pedido de algunos concursantes)
en que había de cerrarse el concurso y fallar en el mismo Jurado especial
nombrado el efecto.
Falló este distribuyendo
los tres premios en la forma siguiente:
1er. Premio “Ansina”.
2º. Premio “Centauro”.
3er. Premio “Guazubirá”.
Estos lemas correspondían
respectivamente a las “maquettes” presentadas por los señores: José Luis
Zorrilla de San Martín, José Barbieri y Pascual Giussani en colaboración
con Francisco Zorrilla de San Martín. Distribuidos que fueron los premios
y realizada la exposición de bustos se procedió a formular el contrato
respectivo para la construcción del monumento, cuya redacción se encomendó
al Dr. Alejandro Gallinal.
El 16 de noviembre de 1921
resolvió la Comisión conceder seis meses para la presentación del boceto
definitivo del monumento y fijar en dos años el lapso de tiempo concedido
para la erección del monumento. Intensa había sido la obra realizada hasta
ese momento y múltiples los afanes y tareas de la Comisión. Ya está en
marcha definitiva y concreta la idea perseguida por ella pero, ¡cuánto que
hacer todavía!.
¡Cuán delicadas las
responsabilidades de esa Comisión!. Firmase contrato entre el escultor y
la Comisión; fíjase como hemos dicho, en él el costo del monumento en
$ 60.000 y atiéndese
ampliamente a cuanto se refiere a la forma de cristalizar plásticamente la
iniciativa del Congreso de Florida.
El escultor D. José Luis
Zorrilla de San Martín va a trasladarse a París a fin de ejecutar el
monumento, allá por septiembre del año veintidós. Corren ahora los meses
rápidamente. La Comisión tutela y vigila tanto la parte económica
financiera de la empresa con ejemplar celo y desvelada actividad, como la
ejecución artística de la escultura. Constantemente se halla al habla por
correspondencia minuciosa con el artista. Mientras tanto el lugar de
enclavamiento del monumento preocupa y ocupa a la Comisión cerca del
Consejo Municipal.
En París va surgiendo la
obra artística de la que se envían sucesivamente reproducciones
fotográficas a la Comisión Delegada. Mil dificultades y tropiezos
inherentes a esta clase de trabajos y a la distancia a que se ejecuta
recargan las tareas de estos abnegados ciudadanos que sobre sí han echado
el peso de esta patriótica empresa.
Ya les ocupan los modelos
definitivos en yeso de la estatua ecuestre; ya la ejecución de los
bajorrelieves; ya el material en que estos han de esculpirse; ya mil
detalles de la fundición, etc., etc.
Corren así los años de
1923 y 1924, en constantes desvelos y prolijas actuaciones. La Comisión
ansía dar pronto vastedad, demora más de lo que ella deseara la
satisfacción de ese deseo. Durante el año 1925 y vencidas muchas
dificultades la obra avanza definitivamente a punto tal, que a principio
del año 1926 la escultura está ya fundida en Bélgica y los bajorrelieves
pasados a la piedra en París y en condiciones de embarque.
Poco después la obra está
en Montevideo, consagrada en París mediante el premio que le otorga el
tradicional Salón. Aún hay mucho que hacer: la ubicación definitiva, la
cimentación, la organización final y definitiva de la inauguración del
monumento...
Ocho años han transcurrido
desde que el Dr. Gallinal lanzara su idea en el Congreso de Florida, ocho
años de una lucha titánica a la cual se ha dado cima en forma felicísima.
Y volveremos a repetir,
para finalizar esta reseña llena de ejemplaridad: los nombres de Elías
Regules, Alejandro Gallinal, Manuel Flores, Juan Zorrilla de San Martín,
Carlos A. Arocena y Francisco Ros ligados por su constante, inteligente y
abnegado esfuerzo merecen la gratitud de todo el país.
La Federación Rural, que
en sus manos puso esta patriótica empresa, cumple, desde las columnas de
su Revista un deber de merecido reconocimiento y estricta justicia
rindiéndoles respetuoso homenaje de admiración fervorosa.
Un documento que será histórico
El Dr. Alejandro Gallinal
y su proyecto legislativo sobre el Monumento al Gaucho
El ilustre ciudadano Dr.
Alejandro Gallinal a quien le cabe el honor de haber mocionado ante el
Congreso Rural de Florida pidiendo que se resolviese erigir un monumento
al gaucho histórico y que solicitó la autorización legislativa para ello,
completó su obra elevando un proyecto legislativo a ese mismo efecto.
Es deber de estricta
justicia que el país sepa con reconocimiento, que a él, en primer lugar,
le corresponde el honor de esa iniciativa. Y también dejar aquí la
constancia documental e histórica de ese proyecto del doctor Gallinal.
He aquí la versión
auténtica de la forma en que presentó su proyecto.
Dice así:
Señor Gallinal.- ¿ Me
permite, señor Presidente?
Tuve el honor, como rural
de iniciar ese monumento en el Congreso de Florida; lo he tenido como
ciudadano solicitando la autorización legislativa para su erección, y
quiero tenerlo, como legislador, proponiendo un proyecto de ley que
responda a esa solicitud. He pasado a la Mesa ese proyecto y rogaría al
señor Presidente que hiciera dar lectura de él.
Señor Presidente.- Léase.
( Se leyó):
“ El Senado y la Cámara
de Representantes de la República Oriental del Uruguay, reunidos en
Asamblea General,
DECRETAN:
Artículo1º.- Autorizase la
erección, en la ciudad de Montevideo, y en el lugar que designen las
autoridades competentes, el monumento votado en el Congreso Rural
celebrado en Florida en Marzo del corriente año y destinado a conmemorar
la figura histórica del Gaucho Uruguayo como primer elemento de
emancipación nacional y de trabajo.
Art.2º.- Acéptase el
ofrecimiento que, por órgano de su Comisión delegada, hace la Federación
Rural para llevar a cabo ese propósito patriótico.
Art.3º.- Comuníquese, etc.
Montevideo, julio 24 de
1919. Alejandro Gallinal. Senador por Florida.
El Proyecto se sancionó en
la siguiente forma:
Artículo 1º.- Autorízase a
la Federación Rural para eregir, a su costo, en la ciudad de Montevideo,
y en el lugar que designen las autoridades competentes, el monumento
votado por el Congreso Rural celebrado en Florida en Marzo del corriente
año, y destinado a conmemorar la figura histórica del Gaucho Uruguayo,
como primer elemento de emancipación nacional y de trabajo.
Art. 2º.- Comuníquese,
etc.